La gran paradoja de la contratación industrial moderna.
Muchos departamentos de Recursos Humanos obsesionados con la digitalización y la reducción de costes han delegado la búsqueda de su mayor activo, como es el talento, en los llamados ATS (Applicant Tracking Systems o Sistemas de Seguimiento de Candidatos). Estos sistemas nacieron con la promesa de optimizar el tiempo, cribar montañas de CV en PDF y encontrar a través de sus algoritmos la “pieza perfecta” para cada puesto de trabajo.
Ese software de reclutamiento estándar parece tener una “ceguera semántica estructural”, sus algoritmos fueron programados con una lógica industrial del siglo XIX. Las consecuencias son una paradoja corporativa evidente.
Cada vez más “lideres y gurús de gestión de talento” nos alertan sobre la necesidad urgente de adaptabilidad, agilidad y capacidad de aprendizaje continuo (Lifelong Learning), sus propios algoritmos de selección de personal siguen expulsando de forma automatizada a los profesionales que poseen esas características tan demandadas.
Aunque el Edadismo es una de sus manifestaciones más crueles, no es la única. Podemos estar ante un fallo algorítmico que sabotea las cuentas de resultados, puesto que un perfil transversal puede detectar fallos y errores en las fases iniciales de los proyectos y con ello ahorrar mucho dinero.

