Superar el rechazo de la gente dolió más que el vitíligo, pero hoy mi piel despigmentada casi en su totalidad es el reflejo de mi mayor victoria: La confianza en mí mismo.
Esa frase resume lo que he aprendido después de transitar por casi todo el proceso completo, aún quedan pequeñas zonas por despigmentarse y puede que nunca lo hagan.
Todo afloró en mis manos, y cuando el vitíligo se empeñó en avanzar mi confianza empezó a ponerse a prueba. Empecé a sentir el rechazo propio y sobre todo el ajeno, que parecía restarme valor profesional. Los rechazos empezaron en las entrevistas de trabajo, en esas personas que se cambiaban de asiento en el tren ... Empecé a pensar que mis manchas eran un fallo en el sistema.









